Sentencia por rotura del ataúd


El asegurado padecía obesidad mórbida. Durante el velatorio la familia apreció que cedían los anclajes y se resquebrajó el lateral del ataúd, lo que imposibilitó el cierre con la tapa del mismo necesitando que un familiar se subiera sobre la tapa hasta conseguir cerrarlo. Se comunicó el hecho a la compañía de seguros y a la Guardia Civil. A la mañana siguiente por razones fisiológicas el cuerpo había aumentado de tamaño lo que volvió a provocar que el ataúd se abriera. La compañía aseguradora propuso cerrarlo con cuerdas lo que fue rechazado por la familia. La solución fue colocar el féretro en otro arcón, si bien, al ser de mayores dimensiones que el inicial, obligó a buscar otro nicho retardando el entierro. La familia decidió demandar a la aseguradora.

La sentencia a favor del demandante se basa en que los servicios funerarios son catalogados jurisprudencialmente como un contrato mixto: compraventa (ataúd, sudarios); contrato de obra (sepultura) y servicios (certificados,…). «Por imperativo del artº 1258 CC  se obliga al cumplimiento de lo pactado y conforme a la buena fe, al uso y a la ley». Hace mención las sentencia a la necesidad de procurar, por parte de la entidad aseguradora «el necesario clima de sosiego, exacerbando el respeto que la situación dolorosa y absolutamente excepcional…»

Teniendo en cuenta que la prestación del servicio lo realizó la funeraria solicitada por la familia, ambas fueron condenadas a indemnizar a la familia por daños morales.

El artículo 7.1 del Código Civil establece que «Los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe»«algún profesor ha llamado «auténtico estatuto del consumidor»