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¿Debo aceptar el valor venal en un siniestro total?.


En los seguros de vehículos encontramos el término valor venal para definir cómo indemnizará el asegurador en caso de pérdida total del vehículo. El valor venal está en función de la antigüedad del automóvil, su estado de conservación y la demanda del mercado de dicho modelo unido a la oferta del mismo. En cambio, los daños parciales se indemnizan a valor de reposición. El valor venal se ha venido aceptando sin mucha discusión aunque con malestar y sorpresa llegado el momento. La reciente sentencia del 24 de mayo de 2016 de la SAP de Burgos estimando el recurso interpuesto por un particular contra la sentencia en primera instancia que daba la razón al RACC, nos lleva, una vez más, a reflexionar sobre la firma o no de los contratos de seguros.

Seguimos oyendo que hay “letra pequeña” en los contratos de seguros, lo cual no es correcto. Al contrario, la Ley de Contrato de Seguros en su artº 3 nos dice que aquellas cláusulas limitativas que restringen los derechos del asegurado deberán resaltarse en el contrato y ser firmadas, cada una de ellas, por el tomador del seguro (que contrata y paga la póliza). De tal forma, que el hecho de firmar el condicionado general (librito que acompaña a las pólizas normalmente) o las condiciones particulares, donde aparecen los datos del tomador, del vehículo,…, no significa que el asegurado tuvo un exacto conocimiento del riesgo cubierto ( sentencias 268/2011, de 20 de abril ; y 516/2009, de 15 de julio ). La sentencia considera que el valor venal, constituye una restricción de la cobertura.

Es un camino abierto y habrá que esperar al eco que pueda ocasionar. Pero nos debe animar a seguir perseverando con nuestras denuncias a que las pólizas “se redacten de forma clara y precisa”, para que el asegurado pueda conocer, sin ningún género de dudas y sin tener que realizar labor indagatoria de cúal es su contenido, cual es el exacto contenido de la cobertura o garantía contratada; sino que, además, sean aceptadas expresamente y por escrito las restricciones o limitaciones de su contenido. Como reza la sentencia de la SAP de Burgos mencionada.

No siempre la doctrina es pacífica a la hora de considerar una cláusula limitativa (restringe los derechos del asegurado y debe ser firmada expresamente) con una delimitativa (define el riesgo, no debe ir firmada). Debemos evitar las cláusulas sorprendentes que menciona dicha sentencia.